La violencia de los cambios sociales, la crisis de los valores éticos y del respeto al hombre, le van privando cada vez más de aquellos puntos de seguridad que en un antaño ayudaban a superar tensiones y frustraciones. El hombre actual es neurótico por vivir en la "ética" de lo precario. El increíble aumento de las afecciones psíquicas, son las respuestas a la sociedad en que vivimos, una sociedad que no tan solo ha perdido sus valores tradicionales, sino que tampoco ha sido capaz de sustituirlos por nuevos valores. Los mitos de la moderna civilización, al afán de progresar no importando los medios y la avidez de poder que caracteriza nuestra comunidad socio-cultural, no hacen más que aumentar el número de adultos neuróticos, los que tienen miedo de enfrentar la vida. Se piensa en el éxito, el poder, el prestigio y se olvida del placer de vivir, el desarrollar las potencialidades equilibrantes de la persona. Se quiere ser lo que no se puede ser , se quiere vivir segun una imagen que nosotros mismos nos hemos hecho de acuerdo a patrones enajenantes.
Ante este panorama que la civilización moderna nos brinda, lo importante en las personas que componen la UNIVERSIDAD DE LA TERCERA EDAD, UTE, es reprogramar su propia vida, construir una imagen propia a escala humana, viable, posible, de una auténtica fisonomía; que nos ayude a crecer, significando confianza en uno mismo, ganando el derecho de ser uno mismo.¿Cómo lograrlo? A través del proceso de humanización continua de la personalidad que la Metodología Andragógica brinda al adulto aprendiz.
Esta metodología está dirigida a desarrollar aún más los recursos humanos de forma íntegra, armoniosa y equilibrada para que él sea el sujeto de su propio crecimiento.
Esto implica creer en la capacidad de crecimiento del adulto que aprende; respetar sus intereses y necesidades y en su participación, como persona, en la toma de decisiones para forjar su propio destino y el de la sociedad en que deviene.
La Metodología Andragógica fomenta la autorrealización del aprendizaje en función de los siguientes principios básicos:
Estos principios andragógicos adquieren coherencia y se hacen posibles gracias a las modalidades de:
La Teoría Piagetiana nos sirve de base para diferenciar los modelos pedagógicos y andragógicos del aprendizaje y la educación. La Teoría de Piaget está dirigida a explicar que el desarrollo cognoscitivo del ser humano está regulado por el crecimiento progresivo hasta alcanzar la maduración. Este hecho es observable en todas las especies animales, donde la edad está condicionada exclusivamente al crecimiento y desarrollo biológico; distinta al ser humano, en que el desarrollo abarca además la vida psíquica y social.
Naturalmente, el ser humano está sometido a las leyes biológicas de cualquier especie animal; pero nos diferenciamos de la irracionalidad porque somos capaces de pensar.
Es innegable que todo ser vivo está en capacidad de aprender, más no de razonar, habría que distinguir entre el aprendizaje mecánico que adiestra sin intervención nacional, de aquel que es propio y exclusivo de la especie humana en que si bien se le adiestra en los primeros momentos de su vida, es capaz porque piensa y razona, de liberarse posteriormente del proceso de acondicionamiento a que es sometido.
Además, la educación y aprendizaje del adulto no están subordinados al grado y nivel del desarrollo cognoscitivo, por cuanto la estructura mental básica -conducta inteligente y pensante- ha logrado la maduración definitiva. O sea, el ser humano en su pre-adultez está en posición de la conciencia vital que le permite no sólo adquirir conocimientos de cualquier naturaleza, nutrir y enriquecer su mundo interior, sino también direccionar de manera autómata las actividades de aprendizaje (intelectual, afectivo o motriz) sin limitaciones que no sean aquellas inherentes a la naturaleza gen ética.
Por lo tanto, así como la educación de la niñez requiere de una teoría de la enseñanza para ayudar a organizar, administrar y realizar los aprendizajes, la educación de los adultos está requerida de una teoría del aprendizaje que facilite la adquisición progresiva de conocimientos que fuercen sus motivaciones interiores hacia el logro de sus objetivos educativos. Se trata sencillamente de adecuar la naturaleza pscio-biológica del adulto, las situaciones de aprendizaje para alcanzar un rendimiento óptimo.
La Teoría Sinérgica está dirigida a dar interpretación a la real expresión de la conducta psicológica y social del adulto frente a una situación de aprendizaje. Es decir, describir empíricamente el proceso psicológico manifiesto en el acto de intentar realizar un aprendizaje, o sea, adquirir y formar un conocimiento exterior en la conciencia (memoria) para su posterior aplicación.
Hemos observado que los aprendizajes que realizan los adultos obedecen a diversos intereses y así satisfacer específicas necesidades estimuladoras de sus reacciones volitivas.
La disposición de aprender en el adulto requiere de una acomodación tanto física como mental. La acomodación psíquica en mi criterio exige de una integración asociada a las reacciones mentales para alcanzar un resultado: el aprendizaje. En otras palabras, el esfuerzo concentrado, no es otra cosa que el proceso sinergético de la actividad psíquica coordinada, o mejor dicho, centrada en la reacción percepto-atentiva unidireccionada hacia un objetivo de aprendizaje prioritario. Las reacciones psíquicas -inteligente, nemónica, vestigial, pensante, afectivas y motoras se integran asociadas a la conducta percepto-atentiva.
La fusión o asociación de funciones psíquicas que origina el proceso sinérgico en la conducta social difiere radicalmente de los procesos mentales de la niñez. Esta aseveración es fácil de entender, si aceptamos como válida la Teoría Piagetiana del desarrollo cognoscitivo.
La evaluación de los aprendizajes y la aplicación de las técnicas andragógicas que descansan en la autodirección del Participante, sugiere la conveniencia de ensayar diferentes modalidades de evaluación individual y grupal.